Las consecuencias previstas por la normativa pueden alcanzar a quienes las emiten, las utilizan para obtener beneficios tributarios indebidos o participan en estas maniobras, aplicando sanciones económicas y penales.
¿En qué casos una factura es considerada fraudulenta?
Una factura electrónica es considerada fraudulenta cuando documenta una operación que no refleja la realidad y se utiliza para obtener beneficios tributarios indebidos, como incrementar los créditos fiscales o disminuir las obligaciones tributarias.
Por ejemplo, cuando:
- La operación comercial nunca existió.
- El importe facturado es mayor al que realmente fue abonado
- Quien figura como emisor de la factura no es quien realmente realizó la operación.
¿Qué consecuencias puede tener utilizar una factura fraudulenta?
La responsabilidad no recae únicamente sobre quien emite una factura fraudulenta. También puede alcanzar a quienes la utilizan para obtener beneficios tributarios indebidos y a quienes participan en este tipo de maniobras.
Según la normativa, estas situaciones pueden derivar en sanciones económicas de entre una y quince veces el monto del impuesto defraudado, además de las acciones penales que puedan corresponder.
Por eso, antes de utilizar una factura para obtener créditos fiscales o realizar deducciones, es importante verificar que la operación documentada coincida con la realidad así cómo verificar la información disponible sobre el emisor.
¿Cómo verificar si un emisor fue desafiliado por la DGI?
La DGI cuenta con una nómina pública de emisores desafiliados del régimen de Comprobantes Fiscales Electrónicos (CFE). En este listado se incluyen entidades que fueron desafiliadas del régimen.
Por eso, antes de utilizar comprobantes para obtener créditos fiscales o realizar deducciones, es importante verificar si el emisor se encuentra incluido en la nómina publicada por la DGI.
Fuente: DGI refuerza acciones para combatir el uso de facturas fraudulentas
